Lunes 14 de Octubre de 2019

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VolantaPaseo en el viejo tren de madera de 1922

La Trochita de Esquel, un maravilloso viaje hacia el pasado

17 de Julio 2019 | Categoría: Destinos
Foto Nota

Tres veces a la semana en invierno y de lunes a sábado en verano, el Viejo Expreso Patagónico La Trochita recorre regularmente un trayecto que parte de Esquel y descansa en la estepa de Nahuel Pan, antes de emprender la vuelta. Se trata de un paseo de tres horas en un tren a vapor de casi cien años, que entretiene y emociona a los turistas de todas las edades y procedencias.

El viaje sin tiempo

El fuego en la caldera, el sonido del silbato, un temblor de avance y La Trochita empieza a moverse con ese traqueteo icónico, con el que parece iniciarse la magia de un viaje sin tiempo. El envolvente paisaje de Esquel durante 50 minutos muta en la amplia estepa de Nahuel Pan, a lo largo de 18 kilómetros. Se asciende 200 metros en un camino de curvas en el que la nieve se vuelve cada vez más intensa.

Desde lo alto, la inmensidad del Valle se observa en todo su esplendor. La llamada Curva del Huevo demanda una característica postal a la que no hay cámara fotográfica ni teléfono celular que se pueda resistir: desde los últimos vagones se captura al tren doblando en toda su extensión. Al llegar a Nahuel Pan, la locomotora se desengancha para cambiarse de lado.

El Viejo Expreso Patagónico pasa sobre el arroyo Esquel apenas sale, cruza el camino a La Hoya y atraviesa la mágica Ruta 40, esa arteria extensa que de norte a sur recorre la geografía nacional, paralela a la Cordillera de Los Andes. Ovejas, vacas, caballos y liebres, completan el paisaje, configurando la escenografía perfecta para el paso del tren.

Adentro, La Trochita, refugia el pasado. Sorprenden los asientos, las ventanas, se puede ver de cerca al maquinista. Se alimenta la salamandra con leños para dar un ambiente cálido al viaje. Las experiancias son múltiples y variadas en este tren que, hace años, cruzaba la Patagonia desde Ingeniero Jacobacci hasta Esquel, en un viaje de muchas horas.

Una guía especializada narra la historia del ferrocarril en la Patagonia y responde consultas de los pasajeros y un cantautor recorre los vagones cual juglar con sus interpretaciones.

En Nahuel Pan, se hace un alto en el paseo antes de comenzar el regreso para que en poco menos de una hora, los pasajeros puedan conocer este pequeño paraje Mapuche Tehuelche, visitar el Museo de Culturas Originarias Patagónicas, la casa de las Artesanas y la Feria Tokom topayiñ.

Una huella en el desierto

La historia de La Trochita está ligada a un proyecto de principios del siglo XX para expandir la red ferroviaria nacional hacia la Patagonia, con una traza que llegara al sur del Sur y que uniera el Océano con la cordillera. El antecedente cercano es el arribo del tren a Ingeniero Jacobacci, en Río Negro, en 1917. Cinco años después, se encargan las locomotoras y los vagones, pero sería recién en 1945 que la traza sumará 402 kilómetros en un trayecto de 600 curvas para llegar finalmente a Esquel.

Durante su primer lustro de vida, el Expreso Patagónico “La Trochita” transportó carga y fue recién en 1950 cuando empezó a llevar pasajeros, constituyéndose en el medio de transporte principal de los habitantes del noroeste de Chubut. Hacia 1960 y 1970, “La Trochita” ocupa un lugar central en la vida de los pueblos cuyas estaciones visita en su traza y es a partir de la proliferación del transporte automotor, principalmente con los camiones y los ómnibus, y de la apertura de los caminos; cuando su vida útil empieza a verse comprometida.

En los tiempos del cierre de los ferrocarriles en la última década del siglo XX, la reconversión turística de “La Trochita” la mantuvo viva. Frente a la decisión nacional de prescindir del trabajo ferroviario, fueron las provincias de Río Negro y Chubut quienes decidieron apostar por su continuidad.

Vida ferroviaria

En Esquel hay un galpón donde se realizan las reparaciones primarias y en El Maiten está el taller donde se hacen las reparaciones más importantes e incluso la fabricación de las piezas. Viejos y valiosos planos permiten reproducirlas con exactitud ya que no hay lugar en el mundo que pueda proveer repuestos de un vehículo tan añejo.

En lo que a maquinistas refiere, actualmente cuenta con dos, que conducen La Trochita desde antes de su reconversión turística, cuando todavía era un medio de transporte que resistía al paso del tiempo y el avance de los camiones y los ómnibus. A sabiendas del éxito turístico que viene representando, está en marcha la preparación de futuros maquinistas. Formados en Ingeniero Jacobacci e hijos de ferroviarios, estos “foguistas” practican con sus maestros, los actuales maquinistas, para asumir con responsabilidad la tarea que les espera.

Servicios

En verano, se viaja hasta dos veces por día, de lunes a sábados. En invierno, tres veces a la semana, ya que mover el tren es muy costoso y sólo se habilitan los viajes si se cuenta con pasajeros. Hay vagones de primera clase, con asientos acolchonados, en los que pueden viajar hasta 25 pasajeros; y vagones de clase turista, con asientos de madera, que se completa con 32 a 36 pasajeros. Antes había una diferencia de precio según el vagón, hoy es por orden de llegada.

En cuanto a las tarifas, hay un ticket general de 1260 pesos; para residentes nacionales es de 750; jubilados y estudiantes universitarios del país, 530; residentes de Esquel y Trevelin, 390; menores de 6 a 12 años, 450 y personas con discapacidades que presenten la acreditación correspondiente, viajan de manera gratuita. Es de destacar también que La Trochita cuenta con un vagón adaptado con rampas para sillas de ruedas.

Esquel cuenta además con el Paseo Ferroviario, que es un espacio que funciona en la antigua estación y que presenta una exhibición permanente de artículos, imágenes y documentación histórica de La Trochita. Se trata de la estación original: un edificio pequeño, de techo bajo y revestido en chapa, característico de la Patagonia, que invita a hacer un recorrido autoguiado una hora antes y hasta media hora después de la salida y la llegada del tren.

Además del servicio Esquel – Nahuelpan, también está el circuito El Maitén – desvío Thomae y se puede contratar un viaje especial (charter) que cubre el antiguo recorrido de La Trochita, tanto los 402 kilómetros entre Esquel e Ingeniero Jacobacci como los 160 que dividen a Esquel con El Maitén.

Estos “charters” se organizan con al menos seis meses de antelación, por las tareas de mantenimiento y seguridad que requieren.

Para consultar sobre estos servicios, debe comunicarse por e-mail a info@latrochita.org.ar.

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