Viernes 23 de Abril de 2021

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VolantaMás de 150 locales y un consumo récord

Rosario, la capital del helado artesanal

22 de Febrero 2021 | Categoría: Placeres
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La extensa tradición en producción artesanal de helados, la calidad de las materias primas regionales y una pasión que se traduce en el mayor consumo de helado por habitante del país, han consolidado la variada oferta de cremas heladas en Rosario, ciudad que desde 1999 ostenta el título de Capital Nacional del Helado Artesanal.

Para probar las múltiples alternativas que convirtieron a Rosario en la capital nacional del helado artesanal se puede elegir entre alrededor de ciento cincuenta heladerías que se encuentran en la web del Ente Turístico de Rosario y en la App “Rosario Turismo”. 

Pioneros rosarinos

El desarrollo del helado artesanal en Rosario tomó impulso en gran parte por iniciativa de inmigrantes italianos que arribaron a esas tierras buscando nuevos horizontes tras la Segunda Guerra Mundial. Heladerías ya desaparecidas como La Turinesa, Polito, La Uruguaya o Piamonte configuraron parte de la historia de mediados del siglo pasado, junto a otras pioneras que hoy continúan una tradición en plena vigencia como Catania (desde 1952), Esther (1957), Bajo Cero (1968), Smart (1972), Río Helados (1972), Yomo (1974) y muchas otras.

En los años de posguerra era habitual que los inmigrantes ya afincados en el país convocaran a familiares y amigos de su ciudad o región de origen. Así, en Rosario, entre las familias italianas que trajeron y difundieron la producción artesanal de helados hubo varias provenientes de Sicilia. No casualmente Don Giuseppe Capitano, fundador de Catania (hoy la heladería más antigua), provenía del pequeño pueblo siciliano de Alessandria Della Rocca, donde -según cuenta su hijo- vendió dos caballos y una mula para comprar y mandar a traer la máquina que le permitiría elaborar helados en estas latitudes.

De Italia era también Don Mario Nicoletti, que dio el nombre de su hija, Esther, a la heladería que inauguró en el garaje de su casa en 1957 (curiosamente 957 es la altura de Ovidio Lagos donde hoy funciona la sede principal de esta marca). La elaboración de cremas heladas se expandió así a partir de emprendimientos familiares, generando un oficio que ha sido transmitido de generación en generación.

Lugar de encuentro

En el siglo pasado las heladerías se convirtieron en un punto de encuentro habitual para los rosarinos. Como cuentan desde Bajo Cero -firma dirigida hoy por la segunda generación de artesanos heladeros- los clientes de aquellos primeros años hoy son abuelos que van a tomar helados con sus nietos.

En Rosario se consumen entre 9 y 10 litros de helado por persona por año, un número muy importante. Otro dato que revela el amor por las cremas heladas es que hay 190 heladerías de las cuales 150 son artesanales, con zonas como Av. Pellegrini que tiene 10 heladerías en 20 cuadras.

El gusto preferido es el dulce de leche, pero lo siguen en orden de los más pedidos la frutilla a la crema, el chocolate, el sambayón y gustos exóticos que se ponen de moda cada temporada. Además, cada vez en más heladerías se encuentran helados veganos, sin contenido lácteo, y para personas celiacas.

A diferencia de lo que ocurre en el resto del país, en Rosario la gran mayoría de las heladerías suma candies a su oferta de cremas heladas. El candy sale con unos grados más de temperatura, lleva menos materia grasa y tiene muuucho batido.

¿Cuál es la diferencia con el helado industrial? 

Además de la escala de producción, son muy distintos los ingredientes utilizados. El industrial recurre a técnicas y materias primas artificiales como leche en polvo, saborizantes, esencias, colorantes y concentrados industriales. Eso permite bajar costos y producir a gran escala. A cambio se reduce la calidad, el sabor y, particularmente, las propiedades nutritivas de los helados.

El artesanal incorpora leche y crema de leche con fruta fresca, chocolate, dulce de leche, frutos secos, etc. Eso exige mayor dedicación y menor escala, con elaboración generalmente en la misma heladería donde se consume. Así se obtiene un producto con excelente textura y sabor, a la vez que se mantienen las propiedades del helado como un alimento natural.

A modo de ejemplo puede decirse que el helado industrial de frutillas se elabora con esencia de frutilla, mientras que el artesanal incorpora frutillas frescas, generalmente traídas de Coronda, una localidad cercana a Rosario y famosa por -justamente- sus frutillas. 

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